No me refiero a la actividad empresarial, me refiero a la “empresa” familiar y personal.
Este post va dirigido a todos aquellos que piensan que la empresa esta por encima de la vida personal y familiar, a todos aquellos que solo ven a sus hijos y amigos los fines de semana (algunos ni eso), a todos aquellos que prefieren tener tranquilidad diaria al llegar a casa y alargan la jornada laboral cuando los niños están dormidos, a aquellos que supeditan el aumentar la familia a costa de aumentar los ingresos o las capacidades profesionales, en definitiva a todos aquellos que han perdido los valores inherentes al propio concepto de vivir.
Aunque el simil de llamar a la familia, “empresa” no es del todo lo bueno que debería ser, si debería servir para darse cuenta de que nuestro tiempo de valor real es el que aportamos a la familia y no al revés.
En mi caso mi gran empresa es mi familia y mi vida personal. Nunca he supeditado cualquier aspecto profesional a los valores familiares y personales (y eso que he trabajado muchisimo estos 15 años de actividad profesional).
Hemos preferido en la mayoria de los casos trabajar los dos miembros de la familia en vez de esattr uno de los dos con la “empresa” familiar. La excusa siempre ha sido el que en los tiempos que corren es imposible mantener una familia con los ingresos de un único miembro de la unidad familiar. Esto desde mi punto de vista es un error monummental y una perdida de valores terrible a largo plazo. En mi caso siempre hemos estado uno de los dos 100% dedicados a la familia.
Por otro lado, el índice de natalidad es España y más concretamente en el País Vasco es uno de los más bajos del mundo. Y no, no es porque no tengamos las ayudas económicas que se tienen en otros países, ya que al igual que una empresa no debe crecer con subvenciones o ayudas públicas, una persona no debe (o al menos no debería) tener hijos a costa de las ayudas y subvenciones recibidas. La verdadera razón es simplemente egoísmo personal. Este es el principal criterio para no aumentar una unidad familiar y para dedicarnos mas tiempo a nuestra actividad profesional. Se sigue prefiriendo dedicar recursos económicos a tiempo personal que a tiempo familiar.
Con todo ello creo que al igual que una empresa necesita años para modificar o readaptar la cultura corporativa, el cambio de valores hacia la recuperación de la importancia de la vida familiar y personal es también cuestión de años.
A esto ya se esta añadiendo el carácter y educación no tan bueno de las nuevas generaciones que han sido criados practicamente por cuidadoras del este o de paises sudamericanos generalmente. Ya podemos tener las mejores cuidadoras del mundo, que jamás representarán ni de cerca la educación y el cariño que puede aportar un padre o una madre.
Desde mi punto de vista es necesario que gran cantidad de gente se dé cuenta de que la verdadera empresa está mucho más cerca de lo que uno se imagina y que además reporta unos beneficios de mucho más valor que los de índole económicos.

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